No son buenos tiempos
para la policía. No solo porque, como el resto, son ciudadanos
y están perdiendo calidad de vida ante tanto envite social
(educación, sanidad) y medidas de austeridad; no solo porque además son
funcionarios y su bolsillo se resiente sin la paga extra y con
unos sueldos congelados desde hace dos años; y no solo porque el
Cuerpo de Policía está siendo objeto de una desidia gubernamental
que hace que no tengan un chaleco antibalas por efectivo (a no ser,
eso sí, que quieran pagar ellos los 1.000 euros que cuesta) o que
los coches patrullas se estropeen y no se recambien, o simplemente,
que a veces no tengan ni tinta para imprimir las denuncias.
No son buenos tiempos
para ellos no solo por (todo) esto. A pesar de que lo que acabo de
enumerar revierte en una merma de la seguridad para los ciudadanos, el verdadero culpable de la pérdida de popularidad de la policía en estos
últimos años es la UIP (Unidad de intervención policial) y sus
efectivos: los archiconocidos antidisdisturbios.
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| Desahucio de Juan Carlos en el barrio de Moncloa. Los antidisturbios impiden que los activistas de la PAH pueda ayudarle a frenar el desahucio. Juan Carlos (con camisa blanca) perdió su casa. |
Es característico de
estos tiempos convulsos que mucha gente asocie la policía a esta
unidad especial y que se olviden del policía que patrulla los
barrios, del que te atiende cuando denuncias que te han robado la
cartera, del que acude a un domicilio en el que se está produciendo un
caso de violencia de género, o de aquellos que luchan contra las
mafias organizadas y desarticulan redes de tráfico de drogas. Es
pensar en la policía y traer a la mente la imagen de un
antidisturbio porra en mano. Y no me extraña, porque muchos se lo
han ganado a pulso.
Trabajo cubriendo
historias sociales: manifestaciones, desahucios y protestas son ahora
mi hábitat natural. Coincido con los antidisturbios casi cada semana
y me he visto envuelta en los enfrentamientos del 25S y del 14N,
entre otros. También me he cruzado con ellos en más de un
desahucio. Y señores, desde aquí les digo, que al igual que rompo
una lanza a favor del resto del cuerpo de policía, puedo decir que
les he visto sobrepasarse y adoptar actitudes chulescas.
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| Antidisturbios disolviendo piquetes en Gran Vía el 14N |
Sé que están
entrenados para ello, pero no para de sorprenderme cómo aguantan los
insultos y los lloros de la gente con una actitud tan marcial. Cómo
son capaces de no conmoverse ante una familia que está perdiendo su
casa y a la que ustedes mismos están sacando, a menudo a empujones,
de la misma. O por qué el 25S hubo tanta violencia (eso sin nombrar
el fenómeno #quesoycompañerocoño del que mi programa fue testigo),
por qué usaban las porras indiscriminadamente, cuasi ciegos,
golpeando a todo aquel que se ponía delante y al que no. Por qué,
señores antisturbios, tuve miedo de ustedes y no de los cuatro
radicales que iban buscando follón. Lo mismo digo del 14N, el sonido
de los disparos de las pistolas de gomas me retumbó varios días en
los oídos (disparos, que por cierto, tienen graves consecuencias:
http://www.eldiario.es/catalunya/mujer-pierde-vista-impacto-disparo_0_69293273.html). También me pregunto sobre su actitud en los desahucios, aquellos en
los que no han atendido a razones, o incluso en los que les he visto
esbozar sonrisas - querría pensar que de nerviosismo - cuando una
mujer les imploraba acceder a la casa que estaba a punto de perder.
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| En este desahucio, los antidisturbios impidieron la entrada de la afectada a su domicilio durante más de media hora. Finalmente la dejaron pasar. Evitaban mirar a la gente a la cara. |
Me empeño en creer que
bajo el autómata becerril que parecen ser, subyace el miedo a perder su trabajo, o
una disposición aprendida a obedecer al poder establecido y a hacer
cumplir las leyes, aunque sean injustas. Quiero creer
también, que detrás de tanta visera y bota de punta de acero, hay
alguno que es capaz de empatizar con lo que tiene a su alrededor. Y
digo “alguno”, porque lo que también me ha quedado claro durante
estos meses es que hay muchos que disfrutan con este trabajo y que
les cuesta muy poco usar la porra.
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| Uno de los heridos el 25S. Era un padre de familia que acudió a Neptuno con su hijo adolescente para mostrar su descontento con la situación política y económica. |
Y he aquí la dicotomía
en la que me muevo. Poli bueno o poli malo. Hace poco entrevisté al
Secretario General del Sindicato Unificado de Policía, José Manuel
Sanchez Fornet, a raíz del último movimiento que han hecho mostrando
su apoyo jurídico a aquellos compañeros que se nieguen a realizar
un servicio en un desahucio. Ya es un paso, por cierto. Me contó el caso de un
antidisturbio de Ceuta que durante un desahucio en verano, a 35º, no
se subió la visera ni un momento. Luego supieron que fue su forma de
ocultar las lágrimas que se le saltaban por contribuir a sacar a una
familia con hijos pequeños de su casa.
Prefiero quedarme con esa
imagen que tener que aceptar que sois el brazo ejecutor de un régimen
que intenta imponer el estado del miedo del que, por cierto, ustedes
son la “marca”.
Poli bueno o poli malo...
Qué difícil me lo ponen.
PD: Aquí el programa sobre el 25S. El ejemplo perfecto
de lo que hablo está en el minuto 23: http://www.youtube.com/watch?v=78E8dNq7FfE&list=PLlzpgkoN_0p-v5EfVIPzZ_7ms8PgYDWIC




Yo me muevo en la semidicotomía poli malo-poli regular. Te sorprendería el nivel de corrupción que hay también en otros cuerpos de la policía. El sindicato de policía es aún más corrupto y sibilino, al menos a los que pegan con la porra los ves venir.
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