martes, 23 de julio de 2013

La PAH, pasado y futuro. Rafa Mayoral


A la Calle, el programa en el que soy redactora, se ha acabado. No significa que me haya quedado sin trabajo; los jefes pedían un lavado de cara y ha habido que poner fin a un proyecto para iniciar otro. El espíritu de denuncia social será el mismo, pero es posible que yo ya no pase tantas horas en la calle acompañando a quienes protestan, de manifestación en manifestación, en las concentraciones, en los escraches, en las puertas de las casas de familias al borde del desahucio...

A lo largo de este año he trabajado con muchos movimientos sociales, pero ha sido La Plataforma de Afectados por la Hipoteca el que más me ha marcado como periodista y como persona. Durante este tiempo se han convertido en una constante en mi trabajo: he vivido en primera línea cómo luchaban por el derecho a la vivienda, les he acompañado a frenar desahucios, he visto cómo se creaban lazos de amistad entre quienes piden ayuda y quienes la ofrecen... He sido testigo de la labor desinteresada y vital de sus abogados, de cómo les empezaba a llegar el reconocimiento europeo y de lo que han luchado con la ILP para modificar la injusta ley hipotecaria española.

Hace poco hicimos un reportaje especial para despedir A la Calle. Mi parte tenía que ser sobre la PAH, no podía ser de otra manera. Desde aquí quiero agradecer a Rafa, Óscar, Edurne, Esther, Aída, Feli, Irene, Javier, Manuel, Iván, Tatiana, Mercedes, y otros tantos que me dejo por el camino, por haberme enseñado y ayudado tanto durante este tiempo. Mantienen viva la esperanza - mi esperanza - en las personas.


Aquí os dejo el resto de la entrevista con el abogado de la PAH Rafa Mayoral. Creo que todo lo que dice debe ser tomado en consideración y no quería que se perdiera. Es un tío grande.

Rafael Mayoral
¿Cúal ha sido la evolución de la PAH?
Se ha aumentado muchísimo el nivel de organización de las personas afectadas, no solo en número, sino también en calidad en cuanto asunción de responsabilidades, organización de los afectados a la hora de poder plantear negociaciones colectivas… La capacidad a la hora de la paralizar desahucios es también clave. A fecha de hoy casi todos los desahucios donde hay lucha se paran. Hace un año, vosotros habéis podido verlo, todavía se ejecutaban sin decoro.

La ILP, uno de vuestros mayores proyectos, la tumbó el PP...
Independientemente de la ley que hicieron, la inmensa mayoría de la gente está con nosotros y con nuestras reivindicaciones. Cuando empezamos la recogida de las firmas para la ILP mucha gente no sabía qué era la dación en pago; hoy en España todo el mundo más o menos sabe qué es la dación en pago, sabe qué es el alquiler social y sabe qué es la moratoria de los desahucios. Eso es una victoria que no nos podrán arrebatar.

¿Qué ha supuesto el premio Ciudadano Europeo?
Está bien, pero nos va a dejar siempre muy insatisfechos, porque el premio que queremos conseguir es acabar con las deudas perpetuas derivadas de procedimientos de ejecución hipotecaria y acabar con los desalojos forzosos sin alternativa habitacional en un país donde hay millones de viviendas vacías que están siendo acaparadas por las entidades financieras. Queremos terminar con esta violación de derechos humanos que continúa, desgraciadamente. Ese sería el verdadero premio.

La fuerza de la PAH reside, en mi opinión, en su capacidad integradora y de lucha común...

Juan Carlos, de camisa banca, consigue frenar
su desahucio por segunda vez
La lucha colectiva sirve para emanciparse, para hacernos mejores personas. Pasar del “yo” al “nosotros” es un concepto cualitativamente superior que nos permite hacernos mejores y poder enfrentar de forma más eficiente las dificultadas que van surgiendo en la vida. Precisamente el “yo, mi, me, conmigo”, el individualismo exacerbado y ese máximo beneficio en el menor tiempo es en cierta manera lo que nos ha traído hasta este desastre. Por eso es precisamente construir un “nosotros”, y construir un interés colectivo por encima del interés individual es quizás la fórmula para poder salir de este atolladero.

La clave del éxito de la PAH ha sido precisamente que SIRVE, que es ÚTIL, y que frente a una situación en la que todo es imposible lo único posible es luchar juntos. Luchar juntos se concreta en hechos y en victorias.

Convertiros en partido político ¿está en vuestros planes?
Eso es un intento de reducir la democracia a una vez cada cuatro años, nosotros queremos una democracia de 365 días y participar todos los días en determinar el curso de la vida... Nosotros hemos nacido para otra cosa. Aquel que quiera militar en partidos políticos tiene toda la legitimidad para hacerlo y que tenga mucha suerte en su viaje. Pero también tiene que haber una sociedad civil fuerte, vertebrada. Y a eso contribuye la PAH.

¿Por dónde pasa el futuro de la PAH? 
Hasta ahora solo pedimos el cese, es decir, que pararan de violar derechos humanos; ahora también vamos a pedir el juicio y el castigo para los responsables de esta situación. No queremos señalar a cualquiera, queremos señalar a los principales responsables de que nuestro país esté ahora prácticamente en la quiebra después de los desaguisados que han cometido y las auténticas estafas que han estado haciendo con las entidades financieras. No vamos a olvidar lo que han hecho, no lo vamos a perdonar, y aprendiendo de los movimientos en defensa de los derechos humanos que se han dado en todo el mundo vamos a plantear el juicio y el castigo a los responsables. No vamos a parar hasta conseguirlo. Eso que no les quede la menor duda.

Por último Rafa, qué le dirías aquellos que os definen como “perroflautas violentos”...
Que se miren al espejo y sean sinceros consigo mismos. Entonces se darán cuenta de que cualquiera de ellos podría ser uno de los que hoy integran la PAH...

miércoles, 3 de julio de 2013

Política fallera


Hace unos días me mandaron a grabar un par de reportajes a Valencia, uno de ellos originalísimo: corrupción política. Estuve una semana entera leyendo y preparándome el tema: Gürtel, Carlos Fabra, número de casos abiertos por corrupción, Camps y Barberá, Costa, la alargada sombra de Urdangarín y el caso Noós, las Cortes Valencianas con casi un quinto de su bancada del PP imputada, la censura informativa, las dimisiones que nunca llegaron, las Ciudad de las Artes y las Ciencias, las pifias de Calatrava, los sobre costes... En fin, la “política fallera”, como algunos la han denominado. No procedo yo de tierras más limpias políticamente hablando (Andalucía = ERES) pero para alguien no valenciano, lo más increíble e inexplicable, es cómo el PP encadena mayorías absolutas desde 1995. Los valencianos no se merecen esos políticos, pero extrañamente, les votan.

Una de las entrevistas que hice fue a Joaquín Gil, un periodista valenciano colaborador de El País. Fue tan interesante y me ayudó a comprender tantas cosas que no quería que la media hora que estuvimos conversando se redujera a tan solo dos minutos de aparición en el reportaje. Transcribí lo que me contó para conservarlo y volver a leerlo en algún momento, pero he pensado que lo mejor es compartirlo por si acaso, aunque sea a una sola persona, pudiera resultarle interesante. Si estas opiniones no se comparten, pierden su razón de ser.

Algunas cosas que vais a leer ahora no son endémicas de la Comunidad Valenciana, sino tristemente aplicables a la política patria, independientemente del color político.

- ¿Se puede datar el inicio de la corrupción?
- Se remonta al año 2000, cuando comienzan una serie de gobiernos, todos del Partido Popular, a mantener un discurso que vincula a la Comunidad Valenciana con un determinado modelo de desarrollo basado en los grandes eventos* que dicen los que los promueven que tienen gran proyección internacional... Se creó un vínculo entre lo que eran este tipo de infraestructuras, el PP y la Comunidad Valenciana, y el que estaba en contra de todo esto era considerado un anti valenciano. Ahora nos hemos dado cuenta de que esto ha sido el gran fiasco.

- ¿Cuál es la situación del PP ahora?
- Ahora mismo hay 9 imputados del PP por diversas causas de corrupción, que si se confirman las dos imputaciones de Camps y Barberá por el caso Noós, ya serán 11. Teniendo en cuenta que hay 54 diputados en la bancada del PP en las Cortes Valencianas, ya podemos decir que 1 de cada 5 diputados del PP está imputado. Y aquí, hasta que no se ven en el precipicio judicial, hasta que no sen ven a la espera de sentarse en el banquillo, no dimite nadie.

- ¿Por qué?
- Yo creo que esto está muy relacionado con una doctrina que sentó el decano de los imputados en la Comunidad Valenciana: Carlos Frabra, el ex presidente de la diputación de Castellón. Vino a decir que las urnas absorbían de los casos judiciales, es decir, que el Partido Popular, que encadena mayorías absolutas desde 1995, puede hacer aquí lo que le da la gana porque sigue teniendo un importante respaldo ciudadano en las elecciones.

- Suena a connivencia de unos con otros...
- Creo que ha habido un caldo de cultivo entre políticos, entre empresarios y una época dorada que fue el boom urbanístico. Creo que la Comunidad Valenciana es paradigma de un determinado tipo de empresarios, que asegura, (no todos, pero de una minoría) que con dinero se puede todo. Algo que a mi juicio ha pasado mucho en esta comunidad es los casos de los sobre costes; una obra que debía costar “x” y acaba costando “x + y”.

- ¿Qué imagen proyecta ahora la Comunidad Valenciana?
- La comunidad que se ponía por parte del presidente del Gobierno como el ejemplo de lo que debía de ser España, la comunidad de la que el presidente actual de la Generalitat y el ex presidente Camps presumían que era la más importante, se ha revelado como una comunidad de fiascos, donde los ciudadanos no sabemos qué es lo que ha pasado, dónde ha ido nuestro dinero y sobre todo no sabemos cómo vamos a salir de esta. Sí sabemos que estamos sufriendo recortes en educación, en sanidad y que buena parte de esa tijera tiene mucho que ver con la resaca de una fiesta que, insisto, desconocemos cuánto nos ha costado.

- Es complicado explicar qué ha pasado aquí...
- El resumen de todo esto es un gran fiasco. Cuando hablas con gente de Madrid, con periodistas de Madrid que saben que tu eres valenciano, te hacen la misma pregunta que tu me has hecho: ¿Pero qué pasa allí? Y la respuesta es: Pues no lo sé. Te voy a contar una anécdota: a mi me gusta mucho sacar casos de corrupción; la definición de periodismo que más me gusta es la de revelar aquello que otros, especialmente los políticos o los empresarios, quieren ocultar. Cuando vine aquí le dije a algunas personas de Madrid: “Creo que en la Comunidad Valenciana, de donde yo soy, me voy a poner las botas, porque aquello es el territorio del pillaje y la corrupción...” Me dijeron que no iba ser tan fácil, porque se había creado una red clientelar que actuaba a modo de cortafuegos. Cuando intentas traspasar la barrera de lo permitido te cierran la puerta. Pero yo creo que la obligación de todo periodista es incomodar al poder, si no no eres periodista, eres gabinete de prensa, yo creo que los periodistas aspiramos a hacer informaciones incómodas, contrastadas y rigurosas.

Y en eso anda Joaquín.
Os dejo un enlace con sus artículos en El País: http://elpais.com/autor/joaquin_gil/a/

* Gran Premio de F1, America's Cup, el gran estadio para el Valencia CF, etc...  

viernes, 1 de febrero de 2013

Er Banco Güeno

Desde mediodía, una enorme cacerola humea e impregna de olor toda la Oficina Precaria. Mientras se acaban las obras que están adecentando la cocina, el ordenador y el lugar donde se recibe a quienes tienen consultas legales, conviven con los fogones. Hoy hay garbanzos. "El chorizo y la morcilla van aparte, hay que respetar las costumbres de los musulmanes" me explica Joaquín, el cocinero, un chico de unos treinta años que lleva cuatro meses sin consumir drogas: "Estar aquí me hace sentir bien, tengo una ocupación, hago un bien al prójimo y me ayuda a mí mismo".

Solidaridad, comedor social, multiculturalismo, reinserción, prójimo, atención jurídica... Eso es Er Banco Güeno del barrio de la Palmilla, en Málaga. Antiguamente era una sucursal bancaria de Unicaja, pero hacía más de ocho años que estaba abandonada. Por eso los vecinos de la Palmilla decidieron ocuparla el día de la huelga general, y desde el 12 diciembre, día en el que se establecieron definitivamente, han dado más 8.000 comidas y atendido a más de 600 personas. Se sustentan con donaciones particulares, de empresas y con excedentes de supermercados. Si alguno tiene que poner 10 euros de su bolsillo para que un día no falte comida, también lo hacen. "Lo de llamarle Er Banco Güeno no fue difícil; era un banco, y justo coincidió con que entonces se creó el Banco Malo, así que dijimos, pues que este sea el banco güeno", me explica Fali, uno de los voluntarios que se dedica a cuestiones administrativas. 

Hoy he pasado el día entero con ellos haciendo un reportaje para A la Calle (el programa para el que trabajo) y a la vez, absorbiendo y aprendiendo de todo a mi alrededor y derribando muros sociales con respecto a la Palmilla. En este punto, los malagueños me entenderéis mejor que nadie.



A primera hora, ya olía a café. Decenas de vecinos pululaban por allí, unos sirviendo, otros recogiendo, algunos limpiando los restos de la obra que unos albañiles les han hecho gratuitamente en la cocina... A las 13 han llegado las primeras personas en busca de un plato caliente: "Yo duermo en el coche, no me queda nada; ni dinero, ni casa. Aquí encuentro un plato de comida y gente buena con la que hablar. La soledad es muy mala", me cuenta Antonio, un santanderino de 50 años con formación e idiomas y en paro. "Yo, si no fuera por Er Banco Güeno no tendría qué comer, antes de que aparecieran, lo pasaban muy mal", confiesa Mateo, un auxiliar de farmacia de 52 años que lleva cuatro años sin trabajo. Entre medias me presentan a El Chule, el gitano más respetado y conocido de la Palmilla, el responsable del centro de desintoxicación La Casa de la Buena Vida y desde el principio, vinculado también al proyecto de Er Banco Güeno. Ex toxicómano, lleva 16 años dedicado a proporcionarles ayuda y un hogar a quienes están tratando de salir del mundo de la droga y no tienen recursos*. 


La jornada continúa bajo un sol de enero "malagueño" que calienta el ánimo. Después de comer y recoger, el olor a café vuelve a impregnarlo todo. Comienza ahora el turno en la Oficina Precaria, la han llamado así porque ocupa el espacio de la antigua oficina del director de la sucursal. Aquí es donde se recibe a quienes tienen dudas jurídicas (desahucios, pleitos, impagos, multas, custodias, etc). José Cosín es uno de los tres abogados que ofrecen su tiempo y sus conocimientos de forma altruista: "El objetivo es que esto se autogestione, que sea total cooperativismo. No es caridad, es solidaridad con la gente; hay que conseguir que la gente se empodere, que recupere espacios que habían perdido. Ellos necesitan colaboracion, pero desde un plano de igualdad". José sigue ejerciendo de abogado comercial para poder sustentarse económicamente, pero la mayoría del tiempo se lo dedica a esta oficina y al 15M, tanto, que se ha mudado a la Palmilla. Su activismo con camisa de cuadros derriba clichés.

A lo largo del día coincido con una pareja mayor se ha acercado a conocer las instalaciones y el funcionamiento del banco; están dispuestos a hacer donaciones periódicas. También veo a una mujer que se baja rápidamente de su coche y le alarga una bolsa bien surtida a un chico en la puerta: "Son legumbres, he leído en facebook que os hacían falta". Entonces me viene a la mente una idea que no por manida es menos verdad: aún con la crisis, siempre hay gente dispuesta a dar.

Les dejo cuando va a comenzar la hora de la cena. No sé qué se cuece en la olla, pero me llevo una certeza: sea lo que sea no sólo alimenta estómagos, también alimenta almas.


*La Casa de la Buena Vida merece un post y un reportaje aparte. Espero poder hacerlos algún día.

viernes, 11 de enero de 2013

Poli bueno, poli malo.


No son buenos tiempos para la policía. No solo porque, como el resto, son ciudadanos y están perdiendo calidad de vida ante tanto envite social (educación, sanidad) y medidas de austeridad; no solo porque además son funcionarios y su bolsillo se resiente sin la paga extra y con unos sueldos congelados desde hace dos años; y no solo porque el Cuerpo de Policía está siendo objeto de una desidia gubernamental que hace que no tengan un chaleco antibalas por efectivo (a no ser, eso sí, que quieran pagar ellos los 1.000 euros que cuesta) o que los coches patrullas se estropeen y no se recambien, o simplemente, que a veces no tengan ni tinta para imprimir las denuncias.

No son buenos tiempos para ellos no solo por (todo) esto. A pesar de que lo que acabo de enumerar revierte en una merma de la seguridad para los ciudadanos, el verdadero culpable de la pérdida de popularidad de la policía en estos últimos años es la UIP (Unidad de intervención policial) y sus efectivos: los archiconocidos antidisdisturbios.


Desahucio de Juan Carlos en el barrio de Moncloa. Los antidisturbios impiden que los activistas de la PAH pueda ayudarle a frenar el desahucio. Juan Carlos (con camisa blanca) perdió su casa.

Es característico de estos tiempos convulsos que mucha gente asocie la policía a esta unidad especial y que se olviden del policía que patrulla los barrios, del que te atiende cuando denuncias que te han robado la cartera, del que acude a un domicilio en el que se está produciendo un caso de violencia de género, o de aquellos que luchan contra las mafias organizadas y desarticulan redes de tráfico de drogas. Es pensar en la policía y traer a la mente la imagen de un antidisturbio porra en mano. Y no me extraña, porque muchos se lo han ganado a pulso.

Trabajo cubriendo historias sociales: manifestaciones, desahucios y protestas son ahora mi hábitat natural. Coincido con los antidisturbios casi cada semana y me he visto envuelta en los enfrentamientos del 25S y del 14N, entre otros. También me he cruzado con ellos en más de un desahucio. Y señores, desde aquí les digo, que al igual que rompo una lanza a favor del resto del cuerpo de policía, puedo decir que les he visto sobrepasarse y adoptar actitudes chulescas.


Antidisturbios disolviendo piquetes en Gran Vía el 14N

Sé que están entrenados para ello, pero no para de sorprenderme cómo aguantan los insultos y los lloros de la gente con una actitud tan marcial. Cómo son capaces de no conmoverse ante una familia que está perdiendo su casa y a la que ustedes mismos están sacando, a menudo a empujones, de la misma. O por qué el 25S hubo tanta violencia (eso sin nombrar el fenómeno #quesoycompañerocoño del que mi programa fue testigo), por qué usaban las porras indiscriminadamente, cuasi ciegos, golpeando a todo aquel que se ponía delante y al que no. Por qué, señores antisturbios, tuve miedo de ustedes y no de los cuatro radicales que iban buscando follón. Lo mismo digo del 14N, el sonido de los disparos de las pistolas de gomas me retumbó varios días en los oídos (disparos, que por cierto, tienen graves consecuencias: http://www.eldiario.es/catalunya/mujer-pierde-vista-impacto-disparo_0_69293273.html). También me pregunto sobre su actitud en los desahucios, aquellos en los que no han atendido a razones, o incluso en los que les he visto esbozar sonrisas - querría pensar que de nerviosismo - cuando una mujer les imploraba acceder a la casa que estaba a punto de perder.


En este desahucio, los antidisturbios impidieron la entrada de la afectada a su domicilio durante más de media hora. Finalmente la dejaron pasar. Evitaban mirar a la gente a la cara.

Me empeño en creer que bajo el autómata becerril que parecen ser, subyace el miedo a perder su trabajo, o una disposición aprendida a obedecer al poder establecido y a hacer cumplir las leyes, aunque sean injustas. Quiero creer también, que detrás de tanta visera y bota de punta de acero, hay alguno que es capaz de empatizar con lo que tiene a su alrededor. Y digo “alguno”, porque lo que también me ha quedado claro durante estos meses es que hay muchos que disfrutan con este trabajo y que les cuesta muy poco usar la porra.

Uno de los heridos el 25S. Era un padre de familia que acudió a Neptuno con su hijo adolescente para mostrar su descontento con la situación política y económica.

Y he aquí la dicotomía en la que me muevo. Poli bueno o poli malo. Hace poco entrevisté al Secretario General del Sindicato Unificado de Policía, José Manuel Sanchez Fornet, a raíz del último movimiento que han hecho mostrando su apoyo jurídico a aquellos compañeros que se nieguen a realizar un servicio en un desahucio. Ya es un paso, por cierto. Me contó el caso de un antidisturbio de Ceuta que durante un desahucio en verano, a 35º, no se subió la visera ni un momento. Luego supieron que fue su forma de ocultar las lágrimas que se le saltaban por contribuir a sacar a una familia con hijos pequeños de su casa.

Prefiero quedarme con esa imagen que tener que aceptar que sois el brazo ejecutor de un régimen que intenta imponer el estado del miedo del que, por cierto, ustedes son la “marca”.

Poli bueno o poli malo... Qué difícil me lo ponen.



PD: Aquí el programa sobre el 25S. El ejemplo perfecto de lo que hablo está en el minuto 23: http://www.youtube.com/watch?v=78E8dNq7FfE&list=PLlzpgkoN_0p-v5EfVIPzZ_7ms8PgYDWIC