miércoles, 3 de julio de 2013

Política fallera


Hace unos días me mandaron a grabar un par de reportajes a Valencia, uno de ellos originalísimo: corrupción política. Estuve una semana entera leyendo y preparándome el tema: Gürtel, Carlos Fabra, número de casos abiertos por corrupción, Camps y Barberá, Costa, la alargada sombra de Urdangarín y el caso Noós, las Cortes Valencianas con casi un quinto de su bancada del PP imputada, la censura informativa, las dimisiones que nunca llegaron, las Ciudad de las Artes y las Ciencias, las pifias de Calatrava, los sobre costes... En fin, la “política fallera”, como algunos la han denominado. No procedo yo de tierras más limpias políticamente hablando (Andalucía = ERES) pero para alguien no valenciano, lo más increíble e inexplicable, es cómo el PP encadena mayorías absolutas desde 1995. Los valencianos no se merecen esos políticos, pero extrañamente, les votan.

Una de las entrevistas que hice fue a Joaquín Gil, un periodista valenciano colaborador de El País. Fue tan interesante y me ayudó a comprender tantas cosas que no quería que la media hora que estuvimos conversando se redujera a tan solo dos minutos de aparición en el reportaje. Transcribí lo que me contó para conservarlo y volver a leerlo en algún momento, pero he pensado que lo mejor es compartirlo por si acaso, aunque sea a una sola persona, pudiera resultarle interesante. Si estas opiniones no se comparten, pierden su razón de ser.

Algunas cosas que vais a leer ahora no son endémicas de la Comunidad Valenciana, sino tristemente aplicables a la política patria, independientemente del color político.

- ¿Se puede datar el inicio de la corrupción?
- Se remonta al año 2000, cuando comienzan una serie de gobiernos, todos del Partido Popular, a mantener un discurso que vincula a la Comunidad Valenciana con un determinado modelo de desarrollo basado en los grandes eventos* que dicen los que los promueven que tienen gran proyección internacional... Se creó un vínculo entre lo que eran este tipo de infraestructuras, el PP y la Comunidad Valenciana, y el que estaba en contra de todo esto era considerado un anti valenciano. Ahora nos hemos dado cuenta de que esto ha sido el gran fiasco.

- ¿Cuál es la situación del PP ahora?
- Ahora mismo hay 9 imputados del PP por diversas causas de corrupción, que si se confirman las dos imputaciones de Camps y Barberá por el caso Noós, ya serán 11. Teniendo en cuenta que hay 54 diputados en la bancada del PP en las Cortes Valencianas, ya podemos decir que 1 de cada 5 diputados del PP está imputado. Y aquí, hasta que no se ven en el precipicio judicial, hasta que no sen ven a la espera de sentarse en el banquillo, no dimite nadie.

- ¿Por qué?
- Yo creo que esto está muy relacionado con una doctrina que sentó el decano de los imputados en la Comunidad Valenciana: Carlos Frabra, el ex presidente de la diputación de Castellón. Vino a decir que las urnas absorbían de los casos judiciales, es decir, que el Partido Popular, que encadena mayorías absolutas desde 1995, puede hacer aquí lo que le da la gana porque sigue teniendo un importante respaldo ciudadano en las elecciones.

- Suena a connivencia de unos con otros...
- Creo que ha habido un caldo de cultivo entre políticos, entre empresarios y una época dorada que fue el boom urbanístico. Creo que la Comunidad Valenciana es paradigma de un determinado tipo de empresarios, que asegura, (no todos, pero de una minoría) que con dinero se puede todo. Algo que a mi juicio ha pasado mucho en esta comunidad es los casos de los sobre costes; una obra que debía costar “x” y acaba costando “x + y”.

- ¿Qué imagen proyecta ahora la Comunidad Valenciana?
- La comunidad que se ponía por parte del presidente del Gobierno como el ejemplo de lo que debía de ser España, la comunidad de la que el presidente actual de la Generalitat y el ex presidente Camps presumían que era la más importante, se ha revelado como una comunidad de fiascos, donde los ciudadanos no sabemos qué es lo que ha pasado, dónde ha ido nuestro dinero y sobre todo no sabemos cómo vamos a salir de esta. Sí sabemos que estamos sufriendo recortes en educación, en sanidad y que buena parte de esa tijera tiene mucho que ver con la resaca de una fiesta que, insisto, desconocemos cuánto nos ha costado.

- Es complicado explicar qué ha pasado aquí...
- El resumen de todo esto es un gran fiasco. Cuando hablas con gente de Madrid, con periodistas de Madrid que saben que tu eres valenciano, te hacen la misma pregunta que tu me has hecho: ¿Pero qué pasa allí? Y la respuesta es: Pues no lo sé. Te voy a contar una anécdota: a mi me gusta mucho sacar casos de corrupción; la definición de periodismo que más me gusta es la de revelar aquello que otros, especialmente los políticos o los empresarios, quieren ocultar. Cuando vine aquí le dije a algunas personas de Madrid: “Creo que en la Comunidad Valenciana, de donde yo soy, me voy a poner las botas, porque aquello es el territorio del pillaje y la corrupción...” Me dijeron que no iba ser tan fácil, porque se había creado una red clientelar que actuaba a modo de cortafuegos. Cuando intentas traspasar la barrera de lo permitido te cierran la puerta. Pero yo creo que la obligación de todo periodista es incomodar al poder, si no no eres periodista, eres gabinete de prensa, yo creo que los periodistas aspiramos a hacer informaciones incómodas, contrastadas y rigurosas.

Y en eso anda Joaquín.
Os dejo un enlace con sus artículos en El País: http://elpais.com/autor/joaquin_gil/a/

* Gran Premio de F1, America's Cup, el gran estadio para el Valencia CF, etc...  

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