Hace unos días me
mandaron a grabar un par de reportajes a Valencia, uno de ellos
originalísimo: corrupción política. Estuve una semana entera
leyendo y preparándome el tema: Gürtel, Carlos Fabra, número de
casos abiertos por corrupción, Camps y Barberá, Costa, la alargada
sombra de Urdangarín y el caso Noós, las Cortes Valencianas con
casi un quinto de su bancada del PP imputada, la censura informativa,
las dimisiones que nunca llegaron, las Ciudad de las Artes y las
Ciencias, las pifias de Calatrava, los sobre costes... En fin, la
“política fallera”, como algunos la han denominado. No procedo yo
de tierras más limpias políticamente hablando (Andalucía = ERES)
pero para alguien no valenciano, lo más increíble e inexplicable,
es cómo el PP encadena mayorías absolutas desde 1995. Los
valencianos no se merecen esos políticos, pero extrañamente, les
votan.
Una de las entrevistas
que hice fue a Joaquín Gil, un periodista valenciano colaborador de
El País. Fue tan interesante y me ayudó a comprender tantas cosas
que no quería que la media hora que estuvimos conversando se
redujera a tan solo dos minutos de aparición en el reportaje.
Transcribí lo que me contó para conservarlo y volver a leerlo en
algún momento, pero he pensado que lo mejor es compartirlo por si
acaso, aunque sea a una sola persona, pudiera resultarle interesante.
Si estas opiniones no se comparten, pierden su razón de ser.
Algunas cosas que vais a
leer ahora no son endémicas de la Comunidad Valenciana, sino
tristemente aplicables a la política patria, independientemente del
color político.
- ¿Se puede datar el
inicio de la corrupción?
- Se remonta al año
2000, cuando comienzan una serie de gobiernos, todos del Partido
Popular, a mantener un discurso que vincula a la Comunidad Valenciana
con un determinado modelo de desarrollo basado en los
grandes eventos* que dicen los que los promueven que tienen
gran proyección internacional... Se creó un vínculo entre lo que
eran este tipo de infraestructuras, el PP y la Comunidad Valenciana,
y el que estaba en contra de todo esto era considerado un anti
valenciano. Ahora nos hemos dado cuenta de que esto ha sido el gran
fiasco.
- ¿Cuál es la situación
del PP ahora?
- Ahora mismo hay 9
imputados del PP por diversas causas de corrupción, que si se
confirman las dos imputaciones de Camps y Barberá por el caso Noós,
ya serán 11. Teniendo en cuenta que hay 54 diputados en la bancada
del PP en las Cortes Valencianas, ya podemos decir que 1 de cada 5
diputados del PP está imputado. Y aquí, hasta que no se ven en el
precipicio judicial, hasta que no sen ven a la espera de sentarse en
el banquillo, no dimite nadie.
- ¿Por qué?
- Yo creo que esto está
muy relacionado con una doctrina que sentó el decano de los
imputados en la Comunidad Valenciana: Carlos Frabra, el ex presidente
de la diputación de Castellón. Vino a decir que las urnas
absorbían de los casos judiciales, es decir, que el Partido Popular,
que encadena mayorías absolutas desde 1995, puede hacer aquí lo que
le da la gana porque sigue teniendo un importante respaldo ciudadano
en las elecciones.
- Suena a connivencia de
unos con otros...
- Creo que ha habido un
caldo de cultivo entre políticos, entre empresarios y una época
dorada que fue el boom urbanístico. Creo que la Comunidad Valenciana
es paradigma de un determinado tipo de empresarios, que asegura, (no
todos, pero de una minoría) que con dinero se puede todo. Algo que a
mi juicio ha pasado mucho en esta comunidad es los casos de los sobre
costes; una obra que debía costar “x” y acaba costando “x
+ y”.
- ¿Qué imagen proyecta
ahora la Comunidad Valenciana?
- La comunidad que se
ponía por parte del presidente del Gobierno como el ejemplo de lo
que debía de ser España, la comunidad de la que el presidente
actual de la Generalitat y el ex presidente Camps presumían que era
la más importante, se ha revelado
como una comunidad de fiascos, donde los ciudadanos no sabemos qué
es lo que ha pasado, dónde ha ido nuestro dinero y sobre todo no
sabemos cómo vamos a salir de esta. Sí sabemos que estamos
sufriendo recortes en educación, en sanidad y que buena parte de esa
tijera tiene mucho que ver con la resaca de una fiesta que, insisto,
desconocemos cuánto nos ha costado.
- Es complicado explicar
qué ha pasado aquí...
- El resumen de todo esto
es un gran fiasco. Cuando hablas con gente de Madrid, con periodistas
de Madrid que saben que tu eres valenciano, te hacen la misma
pregunta que tu me has hecho: ¿Pero qué pasa allí? Y la respuesta
es: Pues no lo sé. Te voy a contar una anécdota: a mi me gusta
mucho sacar casos de corrupción; la definición de periodismo que
más me gusta es la de revelar aquello que otros, especialmente los
políticos o los empresarios, quieren ocultar. Cuando vine aquí le
dije a algunas personas de Madrid: “Creo que en la Comunidad
Valenciana, de donde yo soy, me voy a poner las botas, porque aquello
es el territorio del pillaje y la corrupción...” Me dijeron que no
iba ser tan fácil, porque se había creado una red clientelar que
actuaba a modo de cortafuegos. Cuando intentas traspasar la barrera
de lo permitido te cierran la puerta. Pero yo creo que la obligación
de todo periodista es incomodar al poder, si no no eres periodista,
eres gabinete de prensa, yo creo que los periodistas aspiramos a
hacer informaciones incómodas, contrastadas y rigurosas.
Y en eso anda Joaquín.
Os dejo un enlace con sus
artículos en El País: http://elpais.com/autor/joaquin_gil/a/
* Gran Premio de F1,
America's Cup, el gran estadio para el Valencia CF, etc...
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