lunes, 3 de febrero de 2014

Efecto Gamonal


Me contaba un vecino que Gamonal, hace sesenta años, era un campo de trigo y alfalfa. La apisonadora de la especulación inmobiliaria entró allí hace medio siglo, cuando el pueblo de Gamonal fue anexionado a la ciudad de Burgos.
Levantamiento de la Avenida 
Hasta hace un mes muy pocos españoles sabían poner este barrio en el mapa. Ahora se ha convertido en un emblema de lucha vecinal, en un ejemplo de que la manida frase “la unión hace la fuerza” no es un tópico, sino una verdad. Su carta de presentación ha sido rebelarse contra una obra de ocho millones de euros que el alcalde de Burgos quería hacer en la Avenida de la Victoria, la vía que vertebra el barrio. El plan era convertirla en un bulevar y hacer un parking subterráneo con plazas valoradas en diecinueve mil euros, un precio demasiado elevado para un barrio obrero azotado por el paro. Los vecinos llevaban tiempo diciendo que no querían las obras y el alcalde, empeñado, desoyéndolos. Finalmente el Ayuntamiento asignó la obra a la constructora de Méndez Pozo, un empresario que además de mover los hilos de la mayoría de los medios de comunicación burgaleses, fue condenado por corrupción en 1992. En el barrio dicen que el bulevar ha sido un proyecto hecho a medida de los deseos de este señor. Normal que reaccionaran, ¿no? Normal también que no quisieran gastar 8 millones de euros, sacados de los impuestos de los ciudadanos, cuando el Ayuntamiento está endeudado y el barrio tiene una gran carencia de servicios sociales.
Arte en un contenedor de basura
Cuando las excavadoras llegaron al barrio y empezaron a levantar el asfalto de la Avenida saltó la chispa, y lo que vino después todos lo sabéis porque lo habéis visto o leído. Vuestra idea, eso sí, dependerá mucho de dónde hayáis acudido a informaros. Si os habéis creído a Ana Botella calificando las protestas como "atentados" entonces este no es vuestro post. De todos modos no voy a entrar a valorar las protestas, hoy estoy aquí para contaros el después.
La semana pasada estuve en Gamonal, haciendo un reportaje y lo que he visto allí ha sido un barrio despierto, unido y consciente de que su lucha ha trascendido fronteras. Ahora que han ganado la primera batalla (como sabréis las obras del bulevar se han parado) han decidido organizarse como movimiento vecinal. En el cruce de la Calle Santa Bárbara con la Avenida de la Victoria han puesto su base de operaciones, que no es más que una amplia carpa bajo la que resguardarse, donde hay un tablón de anuncios, una mesa, alguna tienda de campaña, carteles y un hornillo donde por ejemplo los miércoles a la hora de la asamblea, se prepara chocolate caliente. No necesitan más, el resto es todo voluntad. Contando con la opinión de todos, se están organizando en comisiones de trabajo para vertebrar el barrio con propuestas como donación de libros, autogestión de espacios ocupados o mejora de espacios comunes. 
Eso es lo que vi. Chavales de dieciocho años, madres de familia, grupos de amigos de mediana edad, señoras que superaban los setenta años… Todos juntos trabajando para que el "Efecto Gamonal" no se extinga. Uno de los vecinos me decía que era hora de que el pueblo tomara sus decisiones y de que pudieran decidir qué hacer con sus impuestos. Una madre de familia, que había ido a la asamblea con sus hijos, me contaba que deseaba conseguir un barrio más participativo. Un chico joven me dijo que sentía que su barrio se había convertido en una gran familia y que ahora cuando bajaba a la calle no paraba de saludar a sus vecinos. Y otro me confesó que esperaba que lo que había ocurrido en Gamonal sirviera para despertar consciencias. Yo creo que eso ya ha ocurrido, cientos de personas han salido a la calle en otras ciudades de España para apoyarles; ellos lo saben y lo agradecen de corazón.


Vecinos en el punto de encuentro

Nadie pone en duda que la crisis ha tenido efectos devastadores. Pero en este tiempo que llevo haciendo reportajes sociales me he dado cuenta de que también ha servido para sacar el lado más humano de la gente: se unen más que nunca, se protegen, se preocupan del otro y trabajan sabiendo que juntos llegan más lejos. 
Si los vecinos mantienen vivo el "Efecto Gamonal", conseguirán el barrio que quieren.