martes, 21 de febrero de 2012

Archivo de París


Au revoir, Paris

Ya ha acabado la aventura que me ha llevado estos días al gélido París. A estas alturas los niños estarán camino de sus países de origen, algunos en la otra punta del mundo. Pero ayer, como colofón final a esta experiencia, visitaron el Palacio de Versalles. Y una servidora, también. Allí les explicaron la historia del Palacio, las transformaciones que había sufrido, la conservación de los árboles del inmenso jardín, etc. No podía ser de otra manera, había que darle el punto "eco". Después visitaron el palacio por dentro, las habitaciones, los aposentos reales, el salón de los espejos... Resultaba bastante curioso ver cómo la guía (que era francesa pero hablaba en inglés) era a su vez inmediatamente traducida al ruso y al chino. Vaya mezcla. Pero para mí, en eso justamente consiste la "Panasonic Kids School", en la conviencia multicultural con un punto ecológico.

Os dejo un link dónde podéis ver alguno de los dibujos de los niños premiados, por si os pica la curiosidad por conocer la obra de estos pequeños artistas: http://bit.ly/wgkL6P. Y otro donde tenéis toda la información sobre este programa, por si he obviado algún detalle: http://panasonic.net/citizenship/education

Doy por cerrado este tema, no quiero cansaros, y además a estas alturas considero que el trabajo ya está hecho. Espero no abandonar el blog, ahora que he dado el paso de abrirlo. Próximo post: imprevisible.

Au revoir, Paris.


El otro lado

La otra cara del “World Heritage Eco Learning Program” es la que no trascenderá en los medios. Supongo que lo que se publicará será principalmente una explicación de en qué consiste esta colaboración entre la Unesco y Panasonic, quiénes han sido los niños premiados y cuáles son las actividades que se enmarcan bajo esta iniciativa.
Y no está mal, ojo. Pero yo hoy he tenido la oportunidad de pasar un rato con el grupo de niños finalistas y sus familias una vez acabado el acto. Tras los nervios del día y con un plato de comida por delante - eso ayuda -,  el ambiente se ha relajado en un salón en el que se alternaban mesas con personas de lugares tan lejanos como Kenia y Costa Rica. En ese momento he sabido también que los niños y sus familias llevan ya tres días en París, todos en un mismo hotel, realizando actividades conjuntas en la ciudad de la luz. Durante este rato de ocio he oído hablar en muchos idiomas, una niña peruana le ha hecho un regalo a un socio de Panasonic y un par de hermanas de Borneo, Indonesia, han amenizado la reunión con un baile típico. La ONU a pequeña escala.
Y justamente a esto me refiero con la “otra cara”: tres días en los que niños de edades comprendidas entre 7 y 13 años han convivido con niños de la otra punta del mundo, en armonía, unidos por un proyecto común. Mañana se separarán tras conocer el Palacio de Versalles, pero quizás a estas alturas, conociendo la inocencia e ilusiones infantiles, ya se hayan hecho amistades para toda la vida.

Desde París, "eco-concienciada"

Acaba de terminar la primera parte del evento que le ha dado aires de vida a este blog. Para los que os estéis preguntando de qué hablo, os contaré que me he venido a París a cubrir un evento promovido por Panasonic en la sede de la Unesco. Se trata de un concurso de diarios y dibujos infantiles sobre medio ambiente que forma parte del programa "World Heritage Eco Learning Program", una iniciativa que nace de la reciente colaboración entre el gigante Panasonic y la Unesco para preservar el patrimonio y concienciar sobre ecología a las nuevas generaciones. Bajo la "Panasonic kids school", los niños participantes visitan países que tienen una gran carga patrimonial y allí interactúan con el entorno, realizan deportes, usan la tecnología (Panasonic of course) para acercarse la naturaleza, reciben clases de "eco" concienciación, y por supuesto, dibujan un diario sobre consejos para preservar el medio ambiente y el patrimonio. De todos ellos, solo 37 han llegado hasta el final: París. Y esos 37 afortunados, provenientes de lugares tan dispares del mundo como Siria, Indonesia, Chile o India, han viajado hasta la capital de Francia con los gastos pagados para acudir a este concurso. A mi me pilla con 15 años menos y me apuntaría, la verdad sea dicha. Se han repartido varios premios en diversas categorías, pero la ganadora máxima ha sido una niña indonesia de 13 años llamada Jeamyma Pazsa, concienciada con la explotación del agua (adjunto foto). Una artista.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre la colaboración entre empresas privadas y organismos que en principio parecen tan alejados del mercado como la Unesco. Y mi conclusión es que, en casos como este, resulta beneficiosa para ambas partes. Las iniciativas que están llevando a cabo se hacen con el objetivo de concienciar a la población sobre la conservación del patrimonio y de la naturaleza. Con que un solo niño aprenda a no desperdiciar el agua, ha valido la pena. Pero lo bueno es que en este caso llegan a miles de personas debido al peso y a la entidad de las partes implicadas. La Unesco nace con vocación de promover la paz mediante la cultura y la educación; Panasonic se ha convertido en la empresa más ecológica en el mundo de la electrónica. Publicidad mutua, esfuerzos compartidos, y además, por una causa loable. No se les puede pedir más.
¡Seguiré informando!

 

El origen

Supongo que cuando se empieza un blog lo normal - o no - es explicar por qué se hace, al menos si tu expectativa es que alguien lo lea. Y no nos engañemos, todos esperamos que nuestras palabras no caigan en saco roto, para eso ya existen los diarios de tapas, papel y candado. 
Llevaba mucho tiempo, diría que varios años, dándole vueltas a la idea de escribir un blog. Sé que es lo que se suele decir, pero si no lo he hecho antes ha sido porque me cuesta creer que algo sobre lo que yo escriba pudiera resultar interesante para quienes no me conocen, e incluso, para los que sí.
Pero ahora tengo una razón. Muchos sabéis que desde verano estoy buscando trabajo sin éxito. Me llegó hace poco una convocatoria de prensa de la marca japonesa Panasonic, que en cooperación con la Unesco, organiza estos días en París un concurso para concienciar a los niños sobre el medio ambiente. Y como el tiempo libre me sobra, allá que me voy, ordenador en mano, para dar eco al evento en las redes sociales y como ya habréis podido intuir, en este blog. No sé si aquello dará para una entrada, dos, o veinte. De antemano os pido disculpas por si resulta pesado o demasiado coorporativo. En cuanto esta aventura express acabe, y si me acompañan las ganas, me tomaré en serio lo de hacer de este blog un sitio de análisis, opinión y entretenimiento made in Peralta.
Hasta entonces, siempre nos quedará París

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